En las últimas décadas del siglo XX asistimos a un conjunto de transformaciones económicas-sociales-culturales cuya vertiginosidad y complejidad no admite precedente y nuestro país no se encuentra ajeno a ello. El mundo ha ido sufriendo cambios importantes en su relación con otros países; las barreras entre las naciones han ido cayendo junto con la brecha en el nivel de desarrollo humano al que acceden los distintos pueblos.
El mundo se ve invadido por formas de producción y consumo, una preocupación por el deterioro incontenible de los recursos naturales, el avance de la pobreza; sin embargo, se hace referencia a un nuevo fenómeno que ha llegado a convertirse en un paradigma para los países en desarrollo y en vías de desarrollo. Este nuevo arquetipo mejor conocido con el nombre de globalización
El Banco Mundial y el FMI
Pero dada la nueva posición política del Norte y el estancamiento y crecimiento lento que experimentó desde mediados de la década del 70, las trasnacionales están empezando a dirigir su mirada a las oportunidades más rentables dentro del mundo en desarrollo y a influir en sus gobiernos para facilitarlas, a través de las instituciones financieras internacionales y los procesos comerciales y el sistema de intercambio comercial.
El "Consenso de Washington"
Desde mediados de los 80, el Banco Mundial y el FMI han estado utilizando la influencia que les confiere el financiamiento externo sobre estos países endeudados para promover su nuevo dogma; y en los últimos 3 o 4 años, sobre los ex estados comunistas de Europa Oriental y la antigua Unión Soviética. A estas políticas y al orden neoliberal que intentan establecer generalmente se les menciona con el nombre de "Consenso de Washington".
La globalización engloba un proceso de creciente internacionalización del capital financiero, industrial y comercial, nuevas relaciones políticas internacionales y el surgimiento de nuevos procesos productivos, distributivos y de consumo deslocalizados geográficamente, una expansión y uso intensivo de la tecnología sin precedentes.
En su dimensión económica “la globalización puede ser entendida como una nueva fase de expansión del sistema capitalista que se caracteriza por la apertura de los sistemas económicos nacionales”[2], por el aumento del comercio internacional, la expansión de los mercados financieros, la reorganización espacial de la producción, la búsqueda permanente de ventajas comparativas y de la competitividad que da prioridad a la innovación tecnológica, la aparición de elevadas tasas de desempleo y el descenso del nivel de las remuneraciones.
Justo en este ámbito, el económico, es se produjo un fuerte movimiento de creación de organismos e instituciones que coordinasen la economía

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